El ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, aseguró este miércoles que cualquier acuerdo de paz en Ucrania pasa por aceptar las “nuevas realidades territoriales” creadas tras la anexión de varias regiones por parte de Moscú.
En una entrevista con el diario indonesio Kompas, Lavrov mencionó que la península de Crimea, así como las regiones de Sebastopol, Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón, forman parte de Rusia tras los referendos celebrados en esos territorios. Según él, estos cambios deben ser reconocidos y legalizados a nivel internacional.
Además, el canciller ruso propuso la creación de un nuevo sistema de garantías de seguridad que incluya tanto a Rusia como a Ucrania, dentro de una arquitectura de seguridad más amplia en Eurasia. Lavrov hizo estas declaraciones desde Pekín, donde participa en los actos por el 80 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial.
“Debe formarse un nuevo sistema de garantías de seguridad para Rusia y Ucrania como parte integral de la arquitectura continental de seguridad igualitaria e indivisible en Eurasia”, señaló el jefe de la diplomacia rusa.
Lavrov recalcó que una paz estable es imposible sin eliminar las “causas originales” del conflicto en Ucrania, entre ellas la expansión de la OTAN hacia las fronteras rusas y los intentos de “arrastrar a este bloque agresivo” al territorio ucraniano.
“Es decir, las condiciones que están detalladas en la declaración de independencia de Ucrania de 1990 y sobre cuya base el Estado ucraniano fue en su momento reconocido por Rusia y por toda la comunidad internacional”, puntualizó.
Por su parte, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, declaró la víspera que Moscú no se opone a que Ucrania se integre en la Unión Europea, aunque rechaza de manera tajante la posibilidad de su adhesión a la OTAN.
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