domingo, febrero 22, 2026
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Incendios devastadores en España: 4 claves para entender la crisis actual

Un verano más, España es pasto de las llamas. Pero los incendios forestales que suelen producirse en esta época en el país europeo están siendo este año de una virulencia inusual, en medio de sucesivas olas de calor que han hecho que las temperaturas superen máximos históricos en muchos lugares.

Bomberos y vecinos de las zonas afectadas combaten una veintena de grandes incendios activos en diferentes puntos, sobre todo en las provincias de Orense, Zamora y León, en el noroeste del país.

Unas 350.000 hectáreas de terreno han ardido en lo que va de año, según el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), lo que convertiría a 2025 en el peor del siglo en cuanto a superficie quemada.

Cuatro personas han muerto, entre ellas tres bomberos que se enfrentaban al fuego, y miles de personas han sido evacuadas ante el avance de las llamas. El Gobierno ha movilizado a 4.000 militares para apoyar a los bomberos locales y ha pedido ayuda a la Unión Europea, que ya ha comenzado a enviar medios materiales y personales, en lo que la prensa española describe como «el mayor contingente de ayuda internacional de la historia» del país.

Pero lo peor aún no ha pasado

El presidente español, Pedro Sánchez, ha advertido de que al país le esperan aún días «complejos» y la Agencia Estatal de Meteorología alertó que, aunque la ola de calor empieza a remitir, sigue habiendo un «riesgo de incendios muy alto o extremo en la mayor parte de España».

Cuatro claves ayudan a entender por qué el fuego está causando tales estragos en España en 2025.

1. Una primavera de lluvias y un verano extremo

La ministra de Defensa, Margarita Robles, aseguró que «la Unidad Militar de Emergencias no ha visto nada igual en sus 20 años de actividad», refiriéndose a los efectivos del ejército dedicados a hacer frente a los desastres y emergencias en España.

El país ha vivido desde el pasado junio sucesivas olas de calor prolongadas, convirtiéndolo en uno de los veranos más calurosos que se recuerdan. El calor y sequedad extremos de las últimas semanas contrastan con una primavera que fue inusualmente lluviosa y en la que la gran cantidad de precipitaciones contribuyó a que creciera la vegetación. Esas plantas, ahora secas, aumentan la magnitud de los incendios a los que se enfrenta el país.

«El fuego favorecido por el calor extremo se encuentra con mucho más combustible en forma de vegetación del que suele ser habitual», explicó Víctor Fernández García, experto en Ingeniería Forestal y Agraria de la Universidad de León.

«La situación es bastante grave. Ha habido otros años con incendios de récord, pero este año el impacto social y el sufrimiento de la gente está siendo mayor», indicó el experto.

2. El impacto del cambio climático

Las autoridades y los científicos han achacado la virulencia de los incendios de este verano en España también al cambio climático. La ministra Robles indicó que es debido a ese fenómeno provocado por la acción humana por lo que ahora los fuegos tienen «características distintas» que hacen más difícil la respuesta.

Fernández García afirma que «algunos de los incendios tienen frentes de más de 100 kilómetros y esas son dimensiones inabarcables». Los cortafuegos habituales se están viendo desbordados debido a estas circunstancias excepcionales.

«Las circunstancias son excepcionales y nada está funcionando como debería», añade el experto. La región mediterránea es una de las más afectadas y se están observando incendios similares en otros países como Portugal, Grecia o Turquía.

3. El abandono del campo

Otro de los aspectos que contribuye a los incendios son los cambios en el paisaje que se han producido a medida que se han abandonado las tradicionales tareas agrícolas y ganaderas. Fernández García explica que «antes había un paisaje marcado por los pequeños huertos o fincas, pero muchas se han vaciado, permitiendo que se extiendan la maleza y otra vegetación, dando lugar a un paisaje más continuo en el que el fuego se propaga más rápida y fácilmente». A medida que el desarrollo económico ha empujado a muchos españoles del campo a la ciudad, áreas vastas han quedado poco pobladas.

4. Falta de prevención

Los esfuerzos se centran ahora en la extinción y más tarde llegará la búsqueda de responsabilidades, aunque los expertos reclaman que se haga un mayor énfasis en la prevención. «El monte no está gestionado», indica Fernández García, advirtiendo sobre errores cometidos, como la restricción de las quemas controladas. Estos métodos podrían ayudar a evitar que más tarde haya demasiado fuego.

Fernández García también cree que es necesario estudiar opciones para darle uso al suelo forestal y fomentar formas de ocupación del campo. Además, muchos propietarios privados no cuentan con los medios ni las subvenciones para gestionar sus terrenos forestales.

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